Para Borges, el ciego escritor argentino señala que el lector de cuentos busca situaciones distintas a las comunes.
Hablaremos de Enrique Jaramillo Levi un escritor panameño y su Minificcionario”, Compilación histórica selecta de minicuentos en Panamá, 1967-2018. Entre sus páginas se encuentran cincuenta años de cuentos. Entre ellos les menciono. “La Manada”, un relato sorpresivo de Iliana Burgos sobre caballos, brillantes que saltan y corren sin poder alcanzarse nunca para luego comprender en su final que están fijos a las vueltas de un carrusel de feria. O el de Alberto Orestes Cabredo que en “Dancing Solo”, nos lleva a una cantina de mala muerte donde un borracho danza con una imaginaria mujer. A pesar de ser cortos, estos escritos tienen la fuerza de las palabras para dictar su entorno y sorprender al lector.
Los buenos minicuentos pueden confundirse con poesía. Muchas de sus líneas tienen belleza y parecen versos. Yo tengo uno sobre un héroe bíblico, que su pecado fue la lujuria por lo que perdió el favor de su Dios. Es narrado por su lazarillo, pues sus enemigos le sacaron los ojos al ser traicionado por una mujer. ¡Ahh adivinó! Se trata de una historia tan conocida como la de Sansón. Esto nos demuestra que el escritor de cuentos puede inspirarse en todo lo ya escrito. A todo lo que la historia y la literatura que lo antecede le ha enseñado. Pero debe tener como aliado la originalidad y muchas lecturas en su haber.
PANAMÁ 2009
PANAMÁ 2007
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