EL RESORT
Por: Andrés Villa
La zorra daba vueltas sin sentido en aquel claro del bosque, que estaba próximo al basurero del lujoso resort tropical. Algo se había roto en el organismo del animal y le impedía caminar en línea recta. Muy pronto su estado crítico llamó la atención a los gigantes y negros buitres que llegaron quién sabe de dónde.
Esos terribles carroñeros perciben fácilmente la debilidad a su alrededor y pacientemente cesaron su vuelo y se apostaron en los linderos del espeso follaje, siempre asegurando una ruta de escape, por lo que podía pasar.
Poco a poco se fueron acercando a la víctima que mostraba cada vez más, rasgos de debilidad. El más atrevido hasta se atrevió a comenzar a picarla en la cabeza.
Entonces fue cuando llegué junto al grupo de turistas que regresaban de recorrer un sendero interpretativo. Todos vieron, con horror el espectáculo de los gallinazos esperando comerse al debilitado mamífero.
Uno de los turistas trató de espantarlas pero le dije que era por gusto. Que tarde o temprano lograría devorarla. Otro de los visitantes dijo que apostaba a que se la comerían viva-
--- Estos animales son tenaces. Saben percibir la enfermedad, a los débiles y aprovechan sus oportunidades al máximo.—dijo otro.
Mi trabajo en aquel resort era muy agradable, pero todo comenzó a cambiar a medida que fueron sucediendo raros acontecimientos.
Recuerdo bien el primero que me tocó vivir cuando aquella pareja se acercó a la recepción a preguntar por su niña. Denunciaban que la pequeña de cabellos rubios se había quedado en la habitación y ahora no aparecía.
Lula, la chica del mostrador de recibir a los visitantes dio la voz de alarma y mandó al botones a la habitación ciento treinta y dos, la mencionada por los padres, a ver que sucedía. Nada encontraron, estaba vacía.
Pero la cosa vino peor cuando revisando la lista de huéspedes la pareja aquella no aparecía registrada y menos con una niña. Entonces los encargados de la seguridad del hotel decidieron revisar las cintas de las cámaras de videos del lugar y lo que vieron fue asombroso, mejor dicho lo que no vieron, fue pavoroso.
Se apreciaba a la recepcionista hablando sola, sin nadie al otro lado del mostrador. Después se notó, fácilmente, cómo las puertas, que daban a las habitaciones, se abrían solas, sin que nadie las empujara.
Lula no regresó más a trabajar y la anécdota comenzó a rondar entre todos los empleados.
Hubo otros que asustados contaban cómo en el pasado , algunos compañeros se habían encontrado con la pareja durante el horario nocturno, en aquella ala del hotel que daba para bosque tropical que lo rodeaba. Describían que se mostraban desesperados y les preguntaban por una niña pequeña, de 3 años y de cabellos rubios, que andaba descalza y que temían que se resfriaba, pero de forma súbita desaparecían llenando de terror al empleado.
A todo aquel que le pasaba, decía que después del fenómeno se veían presos de una frialdad terrible, que los hacía palidecer y tiritar por largo rato. Necesitaban asistencia y abrigos , ninguno regresaba a trabajar. (continuará)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas populares
-
Poeta que trasciende en el tiempo Su poesía evoluciona al ritmo de los primeros cincuenta años de la vida republicana, describe vida, su...
-
Pintura original del reconocido acuarelista panameño, Arcesio "Chichi" Guardia Figueroa Andrés Villa Escritor El olor del fogón lo...
-
Kenibeth Ríos P. Su personalidad y forma de tratar a las personas han hecho que Andrés Villa sea muy apreciado en el ámbito que siempre se ...
-
Este compendio de cuentos literarios trata de mantener una competencia con el lector en la que la intención es sorprenderlo, engañarlo, e...
-
LITERATURA. Un paréntesis en medio de la literatura automotivacional, para dar paso a lo que golpea con su lectura. Todos hemos perdido, c...
PANAMÁ 2009
PANAMÁ 2007